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Por Alejandro Louzao, El Zonda
La diarrea neonatal continúa siendo uno de los principales desafíos sanitarios en las guacheras de los tambos argentinos. Más allá de las pérdidas directas por mortalidad, esta enfermedad genera retrasos en el crecimiento, mayores costos de tratamiento y una disminución en el potencial productivo futuro de los animales.
Durante muchos años, la estrategia predominante consistió en actuar una vez que aparecían los síntomas. Sin embargo, la tendencia actual en los sistemas de crianza más eficientes apunta a un concepto diferente: prevenir antes que curar. En este contexto, los moduladores intestinales se han convertido en una herramienta de gran utilidad para acompañar el desarrollo de los terneros durante los primeros días de vida.
Estos productos están formulados para favorecer el equilibrio de la flora intestinal, mejorar la digestión y fortalecer las defensas naturales del animal en una etapa particularmente sensible. Su utilización temprana contribuye a
reducir la incidencia y la severidad de los cuadros digestivos, disminuyendo la necesidad de recurrir a tratamientos antibióticos.
La reducción del uso de antibióticos no solo representa un beneficio económico para el productor, sino que también responde a una demanda creciente de los mercados y de la producción animal moderna, que busca sistemas más
sustentables y responsables en el manejo sanitario.
Otro aspecto destacable es que muchos de los moduladores intestinales disponibles actualmente incorporan minerales, vitaminas y otros nutrientes esenciales que complementan la alimentación del ternero. De esta manera, además de proteger la salud digestiva, colaboran con el desarrollo general del animal y favorecen un mejor arranque durante la etapa de crianza.
Desde el punto de vista práctico, se trata de herramientas simples de implementar. Su presentación facilita la dosificación diaria y permite incorporarlos fácilmente a la rutina de alimentación de la guachera, sin demandar equipamiento especial ni modificaciones importantes en el manejo habitual.
Cuando se analiza la ecuación económica, los resultados suelen ser contundentes. El costo de suplementar un ternero durante los primeros días de vida representa una fracción muy pequeña del valor de un animal destetado exitosamente. Considerando los precios actuales de los insumos y el valor de reposición de los terneros, evitar incluso una pequeña proporción de pérdidas sanitarias puede justificar ampliamente la inversión realizada.
La experiencia de numerosos establecimientos demuestra que las mejoras en supervivencia, crecimiento y uniformidad de los lotes generan beneficios que trascienden la etapa de crianza y se reflejan posteriormente en toda la vida productiva del animal.
En definitiva, los moduladores intestinales constituyen una herramienta preventiva moderna, práctica y económicamente conveniente para fortalecer la salud de los terneros, reducir problemas digestivos y contribuir a una recría
más eficiente. En un contexto donde cada animal cuenta, invertir en prevención sigue siendo una de las decisiones más rentables para el productor lechero.


